Por Dreyfusard 25/05/2011 às 08:48
Las feministas y la reelección del pervertido
Observó alguna vez Trotski que una revolución no es digna de llamarse tal si con todo el poder y todos los medios de que dispone no es capaz de ayudar a la mujer ?doble o triplemente esclavizada, como lo fue en el pasado? a salir a flote y avanzar por el camino del progreso social e individual.
En el caso de la "revolución" del cura Fernando Lugo, no sólo no ha hecho nada por ayudar a la mujer a salir a flote, sino que ha hecho todo lo posible por denigrarla, hundirla y hollarla en su dignidad y derechos con todas las fuerzas posibles.
Sin embargo, como es una costumbre en la administración luguista, varios de sus exponentes pretenen convencer por la vía del absurdo a la ciudadanía, y encumbradas exponentes de la misma se autopostulan como futuras candidatas a presidentas.
Como un síntoma que el tiempo del cura Fernando Lugo se acaba, la periodista Gloria Rolón abordó en su columna el tema de las deudas de género del actual gobierno arzobispal que padece el Paraguay, y sobre todo, la pretensión de ciertas mujeres que ocupan importantes posiciones en el gobierno luguista de embanderarse con la lucha feminista por una candidatura femenina a la presidencia del Paraguay.
Por un lado, la periodista celebra que ?, doscientos años después de la declaración de nuestra Independencia, aflore de nuevo aquella necesidad que la sociedad paraguaya salde sus deudas con las mujeres y se relance la propuesta hecha en el 2000 por Augusto Roa Bastos: una mujer presidenta de la República?.
En contrapartida, discierne: ?Con lo que no estoy de acuerdo es que esa presidenta vaya a ser alguna de las tres ministras del Gobierno de Fernando Lugo: Esperanza Martínez, Lilian Soto o Liz Torres. Ellas podrán postularse y seguir con las reglas de juego impuestas, porque eso es lo justo y tienen derecho a hacerlo. Pero, lo que no pueden es pretender esgrimir el tema género como bandera principal en su campaña política. Por lo menos no en tanto y en cuanto sigan acompañando a un presidente como Fernando Lugo.
Él encarna precisamente todo contra lo que quienes dicen defender la igualdad de género, deben luchar. Ellas, con su silencio y acompañándolo en todo este tiempo lo han legitimado.
Los casos de Benigna Leguizamón, Viviana Carrillo y Hortensia Morán son los más claros ejemplos de abuso y sometimiento de género. Esas ministras lo saben pero prefirieron callar. Lamentable y condenable decisión? concluye Rolón.
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